Entrevista a María Luisa Remonte, trabajadora social: "Lo que más me gusta es poder trabajar con las personas, poder ayudarlas a recuperar su salud o acceder a ella"

María Luisa Remonte tiene 57 años y 30 de los suyos los dedicó a su trabajo en el Hospital Rivadavia que se ubica en el barrio de Palermo 

 

- ¿Qué es lo que más te gusta de ser asistente social?

- Lo que más me gusta es poder trabajar con las personas, poder ayudarlas a recuperar su salud o acceder a ella, poder trabajar en el proceso de enfermedad, que las personas puedan saber sus derechos en relación su salud, que sepan que tienen medicación gratuita (que muchas veces no saben), que tienen derecho a ser atendidos de forma digna y a ser escuchados. Todo lo que implica el derecho y el acceso a la salud.

 

- ¿Recordás el momento exacto en el que decidiste ser asistente social?

- No sé si es el momento exacto pero me comenzó a llamar la atención cuando fui de viaje de egresados y nuestro colegio era padrino de una escuelita rural en Chaco. Fuimos a visitarla junto con 3 compañeras, llevamos libros para armar una biblioteca y la verdad que fue una experiencia que me marcó muchísimo. En ese entonces conocimos a la asistente social que trabajaba ahí, ella llegó en un auto carísimo, súper elegante y me pareció muy desubicada porque estaba yendo a asistir a una comunidad de bajos recursos. Ahí fue cuando me llamó la atención saber qué era ser asistente social, qué es lo que hacía y a partir de eso busqué información e hice orientación vocacional en la UBA. Desde ese entonces me acerqué a lo que es esta profesión que ejerzo hoy en día.

 

- De todos los pacientes que atendiste, ¿Cuál fue el caso que más te impactó?

El que más me impactó fue cuando atendí a una adolescente de 18 años que con su primera relación quedó embarazada y lamentablemente ese embarazo no prosperó y se transformó en una mola (la mola es un tumor en término médico) ósea que ese bebé no se transformó en bebé sino en un tumor. Finalmente la chica terminó muriendo a los 19 años.

 

¿Cómo fue tu ascenso a la Jefatura del Hospital? ¿Cuáles son tus responsabilidades?

- Los cargos de Jefatura de Departamento se dan a partir de sorteos entre quienes aspiran a ser jefes. Para eso tenés que armar tu currículum y después rendir un examen. Así fue como llegué a obtener este puesto. 

Mis responsabilidades son de conducción, conducir al equipo en las diferentes actividades que tenemos: asistenciales, educativas, prevención de enfermedades, y yo estoy ahí para que se puedan realizar correctamente todas ellas. Después otras de las responsabilidades que tengo es que las integrantes del equipo puedan trabajar de forma cómoda en un ambiente libre y responsable.

 

- ¿Cuáles son las edades que más frecuentan tu área? ¿Por qué creés que sucede eso ?

- Trabajo en un Hospital General de Agudos en el que se atienden personas de todas las edades, ya sean niños, adolescentes o adultos, no hay algunas más que otras, no es un hospital especializado como por ejemplo uno de niños.

 

¿Aumentaron los casos durante y después de la Pandemia?

- No es posible decir si aumentaron o no ya que son etapas distintas. Durante la pandemia se trabajó mucho especialmente en casos de COVID. Ahora podemos decir que atendemos más pacientes que ya estaban enfermos pero que antes no podían atenderse.

 

- ¿Te gusta tu Hospital? ¿O te gustaría trabajar en otro?

Me gusta el Hospital donde trabajo porque tiene historia y yo soy parte de ella porque trabajo hace más de 30 años.

 

- Antes de jubilarte, ¿Qué te gustaría cambiar del sistema?

- Me gustaría que cambie la gestión de turnos, que sea más accesible para la gente sacar uno y no por el 147 que nunca te atienden y cuando lo hacen te dan turnos para 2 meses después, en hospitales más alejados de donde uno vive. Pero lo que me gustaría que cambie en mi Departamento es que crezca el equipo, que haya más integrantes en nuestro grupo para poder trabajar en todas las áreas y fortalecerlas. Somos muy pocas para un hospital general y si queremos un buen desarrollo de nuestra disciplina necesitamos ser más.


Muriéndonos de felicidad ya que Natalia después de muchos intentos pudo quedar embarazada.

Por Brisa González y Rocío Santos




Por Brisa González y Rocío Santos 

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