Arriba el canabbis 🍃

El cannabis es una planta cuyo uso comienza en algunos lejanos pueblos de los primeros humanos en la tierra. Comenzó a usarse por tribus indígenas de América y en algunas altas sociedades de Europa. Mientras que unos lo fumaban otros lo usaban como medicina o para tomar en un té. Desde que el cristianismo empezó a introducirse globalmente en Europa y América se empezaron a contradecir sus efectos.

Desde esos tiempos, la marihuana fue mal vista haciendo que se haga ilegal en varios países y que sea difícil descubrir los distintos usos positivos que podría tener. Los primeros argumentos que se pusieron en la mesa fue cómo su producción y consumo podría mejorar la economía o siquiera dar un impulso más a la medicina.

En primer lugar, la marihuana es menos peligrosa que el alcohol y el tabaco. El alcohol y el tabaco son legales pero son mucho más peligrosos y adictivos que la marihuana. Además su consumo no puede causar una sobredosis. En cambio, el prolongado consumo del cigarrillo provoca graves problemas psicológicos, pulmonares y sanguíneos. También el alcohol tiene la mayor tasa de estados de coma, el coma etílico, donde puede llevar consecuencias negativas al hígado, parte vital del cuerpo.

Por otra parte, la legalización de la marihuana podría generar ingresos fiscales y económicos para el gobierno. Al igual que el alcohol y el tabaco, la marihuana podría ser gravada y regulada para generar ingresos fiscales y reducir el mercado negro.

Y por último y más importante, la marihuana puede ser utilizada con fines medicinales. Hay evidencia de que la marihuana puede ser efectiva en el tratamiento de ciertas condiciones médicas como la epilepsia, el dolor crónico y la ansiedad. También ralentiza y alivia el dolor físico de distintos tipos de cáncer.

Más allá de todos los argumentos anteriores, la marihuana no necesariamente tiene que verse como algo negativo, si se usa y se aplica de manera consiente. 




By Ampi


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